domingo, 29 de mayo de 2011

La fortaleza de Pirca Pirca - La Libertad

Esta fortaleza, que debe igualmente responder al nombre de "Fuerte Tumacllaza" o simplemente "Fuerte Tomallaja", perteneció al curaca de este nombre y es de manufactura chacha. Ella se encuentra ubicada al Este del pueblo de Uchucmarca, capital del distrito de mismo nombre, en la provincia de Bolivar. Se levanta ciclópea sobre un acantilado, en cuyo fondo, yace la laguna de Michimal, en el sector de Chivane. Esta fortaleza, de forma rectangular, mide 52 metros de largo,12 metros de ancho y 12,70 de altura.

Lo cierto es que este conjunto arqueológico de Pirca Pirca fue el asiento principal del cacique Tumacllacza, más conocido como Tomallaja. El cronista Garcilaso de la Vega, sostiene, en sus "Comentarios Reales, que los habitantes de esta nación, llamada Chachapoyas, se dedicaron a construir fortalezas cuando advirtieron el avance de los incas sobre esta región. El Inca Túpac Yupanqui fue el que sometió a estos reinos tras fieros combates, porque los hombres de esta nación le opusieron una gran resistencia. Aún después de haber sido sometidos, no se resignaron a vivir dominados, por lo que protagonizaron varios levantamientos, en donde los curacas mayores de esta zona los acaudillaron.

Pirca Pirca fue el principal núcleo de la defensa Chacha en este sector, de la región de los Chachapoyas. Inca Garcilaso llama igualmente a este sector "Papamarca", que fue el nombre que el Inca Túpac Yupanqui le dio, porque en esta zona las papas eran abundantes y de buen tamaño, como lo son actualmente. Hoy este nombre se ha perdido y toda esta zona es conocida como Chivane, que es una corrupción del topónimo quechua "Chimpani", que significa "pasar el rio", ya que el valle está regado por un rio de aguas dulces y cristalinas y que responde a este nombre. Entre los años de 1513 a 1515, cuando bajo el reinado de Huayna Cápac volvieron a sublevarse los pobladores. El inca se dirigió a esta zona, donde se había focalizado el conflicto, que algunos estudiosos la llaman Pausamarca y otros Paucamarca, la más extensa de las existentes, entre las Marcas Chachapoyanas.

La llacta de Pirca Pirca y otras fueron incendiadas, las casas destruidas, muchos de sus pobladores fueron tomados prisioneros y expulsados a otras regiones del Tahuantinsuyo. Otros fueron muertos bajo los golpes de las porras, que les perforaban los cráneos, otros murieron despeñados y otros arrojados a las lagunas de la zona, donde se han podido encontrar esqueletos humanos. Así terminó la postrer sublevación de los Chachapoyas. De las muchas viviendas, de forma circular y techo cónico, que se erigieron, solamente queda esta fortaleza, desafiando la acción destructora del tiempo y de los hombres.

Huaca La Esmeralda - La Libertad

La Huaca La Esmeralda se ubica a 3 km de la ciudad de Trujillo detrás del templo san Salvador de Mansiche, en la ruta hacia Huanchaco, a Kilómetros y medio al Oeste de la cooperativa de producción El Cortijo. El nombre original no se conoce, el actual corresponde al fundo agrícola que ocupaba esta zona “La Esmeralda”. Fue descubierta después de las grandes lluvias de 1925. Dicen que podría haber sido el palacio de un gran señor Chimú de Mansiche, lamentablemente no se puede conocer con más profundidad su historia pues, al igual que otros muchos restos arqueológicos, está muy poco estudiado, no tiene área de reserva ya que todo está urbanizado.

El templo es una construcción de planta rectangular de aproximadamente 65 por 41 metros. Su construcción en adobe se realizó durante la primera etapa de desarrollo de la cultura Chimú, en estrecho vínculo con la capital Chan Chan. Ocupa un área aproximada de 2.600 metros cuadrados. La huaca ha sufrido algunas modificaciones y sus paredes de adobe están decoradas con altorrelieves con motivos zoomorfos y geométricos donde se puede observar imágenes de aves marinas, peces, escenas y ondulaciones que simbolizan las olas marinas, la cruz escalonada, entre otros más.

Está conformado por dos plataformas con rampa central. La primera, ubicada a la entrada, corresponde a la última etapa constructiva chimú, su decoración consiste en redes de pescar con peces en su interior. Detrás la segunda plataforma y la más antigua tienen decoración con diseños de una red y la nutria marina.

Huaca Arco Iris - La Libertad

Ubicada en el distrito de la Esperanza, a un costado de la carretera Panamericana Norte. Es conocida con diferentes nombres: Huaca Cientopies (Horkheimer, 1944); El Dragón (Schaedel, 1948). Todavía en algunos relieves pueden apreciarse evidencias de color amarillo, por lo cual se le conoció también como Huaca de la Muralla Dorada. Sin embargo, la denominación más utilizada es la de Arco Iris. Es una de las huacas piramidales más antiguas del valle, siendo considerada el primer asentamiento de la cultura Wari en el valle de Moche. El investigador norteamericano Richard Schaedell considera que el lugar tiene una antigüedad de 1.100 años, ubicándosele en el período de desarrollo de culturas regionales que está entre los Horizontes Chavín y Tiahuanaco.

En vista de que la huaca ha sido restaurada, se la puede visitar y aprovechar para conocer su museo. Se trata de una pirámide formada por una doble plataforma y rodeada por una muralla perimetral Comprende un área total de 3.245 metros cuadrados, con 59 metros de largo, 55 de ancho y 10 metros de altura. Es una edificación de adobe y barro, de forma casi cuadrangular, cuyas paredes presentan forma abigarrada. Permite admirar el alto grado de desarrollo que los Wari alcanzaron en ingeniería ya que toda la estructura es antisísmica. Su estructura presenta una sucesión de plataformas superpuestas orientadas de este a oeste.

Se presume que originalmente debió tener tres pisos y que una de sus funciones fue llevar a cabo celebraciones religiosas. Destacan, como espacios asociados a la edificación, la presencia de catorce cuartos de almacén o "colcas", que sirvieron para depositar productos alimenticios, caracoles, ídolos de madera y ofrendas permanentes del templo, lo que indica que no solo era un adoratorio, sino también un centro de acopio de bienes para el abastecimiento de quienes vivían allí y sus alrededores. Se han encontrado veiticinco ídolos de madera, de aspecto jorobado, con incrustaciones de conchas en diferentes partes del cuerpo, posiblemente usados como amuletos.

Al ingresar a la huaca podemos apreciar una rampa que conduce a un primer nivel que presenta figuras talladas en las paredes. La decoración estuvo dedicada al Arco Iris como símbolo de la fertilidad y las lluvias. Este aparece representado 7 veces en una de las paredes del templo. Debajo de cada Arco Iris se observa una pareja de serpientes, una tiene dos cabezas y la otra termina en una cola de pez. Tal vez como representación de los dos sexos: hembra y macho. También la serpiente con dos cabezas se puede ver sosteniendo un tumi o cuchillo ceremonial. La reiteración de este animal se asocia con otras culturas, para las cuales fue símbolo del agua y la fertilidad de la tierra. En la parte alta de la pared, se representaron danzarines en movimiento, orientados hacia la entrada. Otra rampa, más pequeña que la primera, nos conduce al segundo nivel. En este nivel hay unos pozos donde probablemente se hallaban almacenados alimentos.

El complejo arqueológico Huacas del Sol y de la Luna

El complejo arqueológico Huacas del Sol y de la Luna incluye dos grandes pirámides truncas. Ambas huacas constituyeron el centro del poder del milenario pueblo mochica, que se desarrolló entre los años 100 y 900 después de Cristo. Algunos investigadores sostienen que el reino mochica cayó por el impacto generado por el fenómeno de El Niño, que periódicamente causa lluvias torrenciales e inundaciones en la costa norte del Perú. Al caer el reino Moche, sus territorios fueron ocupados sucesivamente por los pobladores de las culturas Lambayeque y Chimú, descendientes de los Moche. Alrededor de 1470 los Chimú fueron vencidos por los incas, poco antes de que los españoles desarticularan al imperio inca, el Tahuantinsuyo.

El complejo arqueológico, también conocido como Huacas de Moche, se ubica a 8 km aprox. al sur de la ciudad de Trujillo (15 minutos en auto aprox) y abarca unas 60 hectáreas de extensión. Las teorías son que un edificio fue para política (Huaca Del Sol) y el otro para religión (Huaca De La Luna), a los pies de estos recintos de aproximadamente cinco pisos y el otro de diez, se encuentran una ciudad de la clase media o alta. Entre ambas huacas se encuentra el Núcleo Urbano compuesto por grandes avenidas, viviendas, callejuelas, plazas y corredores. Por ello, se puede afirmar que esta cultura tuvo una alta organización social, política, religiosa y económica. La iconografía de esta cultura ofrece, además de los ceramios llamados huaco retratos, o figuras de oro y plata, escenas rituales, de batallas entre guerreros, en donde los derrotados eran conducidos al templo para ser sacrificados y obtener la sangre, símbolo de fertilidad y renovación de su poder. Esta ceremonia no era vista por la gente del pueblo, sino que se trataba de un ritual privado entre los sacerdotes. En este recinto está representado a un Dios que era muy importante para ellos y su cultura.

Según la leyenda, la Huaca del Sol fue construida en sólo tres días, empleando 250 mil hombres y utilizando cerca de 100 millones de adobes. La Huaca del Sol, es un edificio construido con estilo piramidal escalonado de unos 43 metros de altura. Cuenta con cinco grandes terrazas, la mayor de ochenta metros de longitud, sobre unas bases de 228 de largo por 136 de ancho y la plataforma de 18 metros de altura, está coronada por una pirámide de 23 metros de alto, que tiene una base cuadrangular de 103 metros de lado, por lo que es considerada la Huaca más grande del país. Esta Huaca fue el centro político administrativo de esta cultura y de vivienda para la alta sociedad mochica.

La Huaca de la Luna fue el centro ceremonial religioso de la mitología mochica. Situada a medio kilómetro de la Huaca del Sol, esta construcción destaca por tener templos que fueron superpuestos y construidos en diferentes períodos. Tiene una base cuadrada de 87 metros de lado y una altura de 21 metros. En su plataforma superior se levantaban una serie de salas decoradas con figuras humanas. En un altar ceremonial del último templo construido fueron descubiertos los restos de 40 guerreros sacrificados. Es importante destacar que para esta cultura era un honor inmenso el poder ser sacrificado. En la Huaca se conservan interesantes pinturas murales de 5 colores (blanco, negro, rojo, azul y amarillo), los cuales fueron obtenidos de minerales, y relieves donde se puede apreciar la divinidad moche llamada Ai apaec o el dios degollador. Igualmente, es posible visitar los patios y plazas ceremoniales de más de 1500 años de antigüedad. En la fachada se puede observar una serie de personajes como la deidad de las montañas con cinturones que terminan en cabeza de cóndor, zorros con cabezas trofeos, pescadores, una serpiente, enormes cangrejos con cuchillos ceremoniales, personajes agarrados de las manos o los sacerdotes de los rituales. Cada figura es relacionada con el culto al agua, a la fertilidad agrícola y a los sacrificios realizados en este templo. De momento la visita turística comprende únicamente el de esta huaca.

Digno de destacar es el esfuerzo realizados por las autoridades que Buscan proteger el complejo. Tres hectáreas de la zona sur del complejo son arborizadas con el fin de generar un microclima que no deteriore los monumentos que alberga. De esta manera se busca evitar que los vientos provenientes del sur superen los 50 kilómetros por hora, que la humedad en el sitio no sea mayor a 70 por ciento y que la temperatura no sea menor a 15 grados centígrados ni mayor a 28. Además, el bosque evitará que las excretas de las granjas avícolas lleguen al monumento y que la capa freática siga generando problemas de humedad subterránea en las pirámides de adobe.

Complejo Arqueológico El Brujo

Las huacas de El Brujo, oficialmente conocidas como "Complejo Arqueológico El Brujo" se ubican sobre la margen derecha del río Chicama, muy cerca al litoral del Océano Pacífico, en el distrito de Magdalena de Cao, provincia de Ascope, departamento de La Libertad en el norte del Perú. A 60 km aprox. de la ciudad de Trujillo, (1 hora 25 minutos en auto aprox.). Se le llama "El Brujo" porque hasta la mitad del siglo pasado ahí se realizaban "mesadas" donde participaban maestros curanderos o comúnmente llamados brujos de la región. El Complejo Arqueológico El Brujo (CAEB) está formado por las pirámides mochicas de Cao Viejo y Huaca Cortada, protagonistas principales de este sitio. Comparten esta misma área, también, El Paredón (de la época moche), Huaca Prieta, montículo que guarda evidencia de pobladores de la época pre-cerámica (3000 - 1800 a.C.), ruinas de una Iglesia católica del siglo XVI (data de alrededor del año 1580), construida por los sacerdotes de la orden de los Dominicos para contrarrestar la adoración a las antiguas huacas (la pirámide de Cao Viejo, por ejemplo). Fue uno de los primeros templos cristianos de la costa norte del Perú. Además, restos de un pequeño pueblo, de la misma época que la iglesia. Este conjunto de restos de la época prehispánica y colonial están repartidos en una amplia área desértica de forma triangular que se ubica sobre una poca elevada meseta en la margen izquierda del río Chicama, cerca de su desembocadura, sobre el litoral del Océano Pacífico.

HUACA CAO VIEJO

La Huaca Cao Viejo fue edificada por la cultura Moche, en el siglo I d.C. y fue abandonada hacia el año 600 poco tiempo antes de un fuerte fenómeno del Niño. El templo presenta 7 edificios superpuestos, como producto del enterramiento de los edificios más viejos. Posiblemente se hacía cuando se producían desastres, como lluvias torrenciales o terremotos. Durante la última ocupación el templo alcanzó una altura de 30m. y una base promedio de 120 m. por lado. La fachada de la Pirámide Principal está orientada dando frente a la Plaza Ceremonial. En cada una de sus plataformas se presenta un friso diferente. Debido al estado ruinoso de este edificio se han conservado mejor los diseños de los tres primeros niveles. En el primer nivel está el friso de "Los Prisioneros". Representa a personas desnudas amarradas por el cuello que desfilan guiadas por un guerrero. En la segunda plataforma están "Los Danzantes". El diseño muestra a personas vestidas con una túnica larga de color rojo, quienes están tomados de la mano y mirando de frente. Sobre el muro de la tercera plataforma esta la imagen del "Decapitador", que es un ser fantástico, mitad araña mitad persona, llamado así pues en su mano derecha porta un tumi (cuchillo) y en su mano izquierda una cabeza cortada. Los arqueólogos lo han identificado como Aiapaec, el "dios de la Montaña", el dador de la lluvia y por ende, del agua de los ríos, indispensables para alimentar los canales que riegan los campos de cultivo.

En el interior del templo se continúan realizando excavaciones, las mismas que han permitido desenterrar patios ceremoniales que de manera excepcional se han conservado sin perder la nitidez de su colorido. Al igual que en la huaca de la Luna, los sacerdotes eran enterrados dentro de cada edificio. Los arqueólogos encontraron la tumba de un personaje parecido al Señor de Sipán, acompañado de 15 individuos, entre ellos 11 mujeres. Desafortunadamente la tumba había sido saqueada, por lo cual no se pudo hallar el cuerpo ni las ofrendas principales. Luego del abandono de los Moche el templo no perdió su función ceremonial. Los Lambayeques, utilizaron la plaza principal como un cementerio. Se han descubierto de esta época gran cantidad de momias enterradas en posición fetal. A la llegada de los españoles, existía una población numerosa, por tal motivo los sacerdotes dominicos construyeron sobre la antigua plaza una iglesia cristiana, cuyos restos han sobrevivido al paso del tiempo. Uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología peruana lo constituye el hallazgo de la Dama de Cao, mujer gobernante moche que desempeñó al igual que el Señor de Sipán un rol protagónico en aquella sociedad.

HUACA PARTIDA O CORTADA

Es el segundo edificio más importante del Complejo Arqueológico El Brujo. Es una pirámide trunca de perfil escalonado construida con adobes en la época mochica (100 - 750 d.C.) y contemporánea con la huaca Cao Viejo. Mide 103 metros de largo por 98 metros de ancho y 22 metros de altura. Se localiza en el sector noroeste a unos 500 metros de distancia de la pirámide de Cao Viejo ocupando un área aproximada de 10,000 metros cuadrados. Lleva el nombre de Huaca Cortada pues en el centro de su fachada sur hay un largo, ancho y profundo corte (45 metros de largo por 5 de ancho) que casi la divide en dos. Dicho corte fue hecho en época incierta después de la conquista española del Perú (siglo XVI), casi sin lugar a dudas, con la finalidad de buscar tesoros en su interior. Esta construcción esta aun en estudio y no ha sido excavada. Sin embargo, posiblemente era un lugar administrativo de los Moche, su ubicación frente al mar hizo que su deterioro sea mayor. Sin embargo aprovechando el gran corte de la fachada sur se ubicó un friso que estaría decorando un muro de un metro de espesor en el Patio Ceremonial en la cima correspondiente a la etapa constructiva. El motivo representado es posiblemente un pez "Life" (Trichomyc terus sp.) representado como un dibujo de un ser con cuerpo largo y cabezas en ambos extremos ordenados dentro de paneles diagonales de 1.46 metros de ancho. Otro friso decorativo en el mismo Patio Ceremonial se hizo sobre el muro norte, allí se repite el mismo motivo pero en paneles verticales. Los colores usados son el amarillo, rojo, blanco, gris y negro.

Ciudadela de San José de Moro

San José de Moro es una extensa colina de aproximadamente 150 hectáreas de extensión formada entre dos brazos del río Chamán, 5 km al norte de la ciudad de Chepén, en el departamento de La Libertad y alberga uno de los más importantes cementerios y centros ceremoniales regionales pertenecientes a la sociedad Mochica y culturas subsecuentes.

Su superficie se eleva aproximadamente siete metros sobre los terrenos de cultivo que la circundan y, sobre ella, se encuentran alrededor de catorce montículos artificiales, muchos de los cuales son restos de edificaciones prehispánicas cuya forma original no es posible definir con exactitud a causa de la erosión y el huaqueo que sufrieron a lo largo de cientos de años. Entre los montículos de mayor importancia tenemos: Huaca Cuadrángulo, Huaca Suroeste, Huaca La Capilla. Huaca Alta, y Huaca Chodoff. Tanto los montículos como las áreas que los rodean presentan una densa estratigrafía que en algunos casos alcanza los ocho metros de capas superpuestas correspondientes a casi 1000 años de ocupación continua.

San José de Moro (SJM), ciertamente, es un sitio arqueológico singular tanto por la riqueza de los artefactos y contextos que se encontraron allí, como por su disposición estratigráfica. En él abunda evidencia de su importancia como centro ceremonial regional al que acudían personas de todo el valle de Jequetepeque para celebrar rituales muy elaborados, particularmente entierros de miembros de la élite y rituales de culto a los ancestros. Relacionados con la evidencia funeraria, se encontró artefactos y contextos que indican que existió una producción masiva de chicha y de alimentos que habrían servido para darle sustento a las poblaciones que asistían y participaban en los rituales. La producción y el consumo de chicha, que fueron las actividades permanentes y continuas en el sitio, estuvieron íntimamente relacionados con los entierros y los rituales funerarios que, independientemente de lo elaborado de las tumbas, habrían sido las actividades eventuales.

San José de Moro parece haber tenido la función de albergar rituales de ámbito regional, pero de duración limitada. En otras palabras, el sitio pudo haber sido una suerte de «campo ferial» o centro ceremonial, cuya peculiaridad residía en que era intensamente ocupado por breves periodos de tiempo, para la celebración de rituales estacionales o para algún acontecimiento especial, como el entierro de una persona notable. A SJM acudía gente proveniente de todo el valle de Jequetepeque y de regiones aledañas, trayendo consigo sus artefactos, productos para la preparación de chicha. Fuera de «temporada», el sitio permanecía prácticamente desocupado, quizá sólo habitado o visitado por los oficiantes religiosos. A SJM llegaban días antes de las festividades y rituales los encargados de la preparación de la chicha, procedían a desenterrar las ollas y recipientes que habían dejado en el sitio en la anterior visita y preparaban grandes cantidades de chicha dejándola macerar. Es muy posible que diferentes comunidades tuvieran en el centro ceremonial espacios asignados a los que regresaban cada año y en los que guardaban las vasijas para cocer la chicha y las paicas para macerarlas.

Chan Chan - La Libertad

Vino del mar, no se sabe de dónde, en una flota de balsas, con toda su corte y guerreros, llegó a la costa norte de lo que hoy es el Perú, en el valle de Moche y fundó un reino. Su nombre era Tacaynamo y fue el primer soberano de Chan Chan, la ciudad más importante de Chimú. Tuvo un hijo llamado Guacricaur, y éste, uno al que llamó Ñancempinco. Fueron diez los reyes de esta dinastía. El último, Minchancaman fue derrotado por los Incas, quienes destruyeron la ciudad y dividieron al reino. Así cuenta la leyenda de Tacaynamo, recogida en el documento "Historia Anónima" escrita en 1604 por algún cronista español, que narra la fundación de Chan Chan y del reino de Chimor.

Chan Chan se ubica en el valle de Moche, frente al mar, a mitad de camino entre el balneario de Huanchaco y la ciudad de Trujillo, capital del departamento de La Libertad en la costa norte del Perú El sitio arqueológico cubre un área aproximada de 20 kilómetros cuadrados. Por su gran volumen y su antiguo prestigio de haber sido la capital de un importante y rico reino, Chan Chan ha estado presente en el interés de los viajeros e investigadores desde hace siglos. Sin embargo, hay que hacer notar que las menciones y referencias de este sitio en los documentos más antiguos, después de la conquista española, son escasos, o se refieren a él como una ruina. Es por eso que se postula, que tras la conquista Inca, Chan Chan (en un tiempo, rival del Cusco) fue saqueada y destruida (aproximadamente en el año 1470) y cuando llegó Pizarro (1532) esta ciudad era sólo un pálido reflejo de su viejo esplendor, habitado por pocas personas de escasa importancia política y económica.

Chan Chan es la ciudad de barro más grande de la América precolombina está dividida en ciudadelas o palacios, formando unidades autónomas que se extienden en un área de 20 km2. Al ingresar y caminar por entre sus plazas, viviendas, depósitos, talleres, laberintos, caminos y templos piramidales, podrá sentir la fuerza y el temple de este pueblo que todavía permanece en el ambiente y que se refleja también en los decorados en alto relieve de sus muros. La UNESCO la incluyó en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 1986 y viajeros de todo el mundo reconocen que su grandiosidad sólo puede ser comparada con los restos arqueológicos de Teotihuacan (México) o con las antiguas ciudades de Egipto.

El núcleo de Chan Chan está formado por 9 "ciudadelas", llamadas así por ser grandes recintos cercados ("canchones"), en cuyo interior albergan muchas estructuras menores, asemejando pequeñas ciudades amuralladas. Para el arqueólogo Kolata, Chan Chan no se construyó en un solo momento, y en base al estudio de los adobe propone 3 momentos en la historia urbana de esta ciudad. La etapa uno, correspondería al núcleo original, formado por las ciudadelas Uhle y Chayhuac. Posteriormente creció hacia el oeste, con Tello y Laberinto, esta última, la primera en usar la división tripartita de su espacio interior. En la etapa dos se construyen Gran Chimú y las edificaciones de los sectores norte y oeste. La etapa 3 está marcada por la construcción de las 5 ciudadelas restantes. Para construir esta ciudad se utilizaron materiales propios de la región. Las ciudadelas fueron construidas usando muros de adobe sobre cimientos de piedra unidos con barro, más anchos en la base y angostos en la cima. Los techos fueron confeccionados entretejiendo atados de paja. Uno de los detalles que más admiran los actuales visitantes es la gran belleza, variedad y cantidad de muros decorados con altorrelieves. Estos fueron hechos con moldes y decoraron las paredes de patios, audiencias y corredores, al interior de las ciudadelas. Los motivos decorativos más comunes fueron las combinaciones geométricas, pero también son comunes las representaciones de peces y aves.

La forma como está organizada Chan Chan refleja que existió una fuerte estratificación, con clases sociales distintas ocupando diferentes áreas y edificios propios a su condición económica. Las ciudadelas, por ejemplo, están protegidas por altas murallas y tienen un solo acceso, facilitando el control de los que ingresaban y salían. Al interior, su organización está dada por 3 sectores: norte, central y sur. El sector norte es una plaza o patio con banquetas en su perímetro, con un acceso hacia el sur, al que se llega subiendo por una pequeña rampa. Este acceso conduce a las "audiencias" y los depósitos. Estas llamadas audiencias, debieron albergar a un funcionario o personaje ligado a las más importantes funciones administrativas de la ciudad. En el sector central se pueden encontrar la mayor concentración de construcciones dedicadas al almacenamiento de productos. Además se encuentra la "Plataforma Funeraria", pequeña pirámide trunca de baja altura, al interior de la cual estuvo enterrado el Señor principal de cada una de las ciudadelas. El sector sur, es en apariencia, un cercado libre de construcciones, pero que, gracias a las excavaciones arqueológicas, sabemos que allí existieron estructuras hechas en materiales perecederos, que evidencias actividades domésticas. Esta zona, fue el área de residencia, donde se ubicaron la cocina y los dormitorios. Seguramente por eso, es aquí donde se ubica el pozo de agua que abasteció del líquido elemento a todos los habitantes de la ciudadela. El abastecimiento de agua en Chan Chan se realizó a través de más de 140 pozos, donde el 60% estuvo en la zona monumental (ciudadelas), y 12% en los barrios residenciales (de élite y marginales), no obstante que allí moraba más del 90% de la población total.

Al sur y oeste de las ciudadelas, podemos distinguir otras 2 zonas de importancia llamadas "barrios marginales" y "complejos arquitectónicos de elite", finalmente, una serie de estructuras dispersas como depósitos, caminos, pirámides, caminos, cementerios, acequias, huertos hundidos ("huachaques") y diques. Los Complejos Arquitectónicos de Elite fueron construidos en adobe con paredes y esquinas rectas, que se encuentran en una gran variedad de formas y muy diferentes entre sí en cuanto al tamaño y calidad de sus construcciones. Sin embargo, comparten una constante: repiten algunas características propias de las ciudadelas, como son patios, audiencias, depósitos, pozos de agua, orientación y distribución interna. Estos edificios no sirvieron únicamente como residencias, sino, también a una vasta gama de actividades relacionadas con la administración. Los habitantes de estos complejos debieron realizar actividades semejantes o relacionadas con dueños de las ciudadelas, aunque, con mucha menos importancia política y económica.

Se ha considerado a Chan Chan como una ciudad compuesta sólo por edificios monumentales y grandes templos, pero, se ha identificado una gran cantidad de viviendas de pobre construcción, a manera de barrios marginales. John Topic es un arqueólogo norteamericano que estudió estas estructuras, y llegó a la conclusión que estos barrios formaban una sola clase social. Se ubican en la periferia de la ciudad (al sur y al oeste). Difieren completamente, en cuanto a sus características, de las ciudadelas y de los complejos arquitectónicos de élite. Son construcciones que presentan una fuerte aglomeración y sin orden aparente o planificación. Están hechos con muros de canto rodado de 50 centímetros de alto, que sirven de base para paredes de quincha (caña con barro), con techos del mismo material, soportados por horcones de madera. Al interior se han descubierto evidencias de actividades domésticas, como fogones, batanes y cerámica utilitaria. Pero ésta no fue la única ocupación de sus moradores. También se dedicaron a la manufactura de textiles, madera, orfebrería y platería. La evidencia en este sentido es tan importante, que se puede afirmar que la mayor parte de la población de esos barrios se dedicó a esas actividades.